MATAR A LA INFANCIA

“No puede haber una revelación más intensa del alma de una sociedad que la forma en que trata a sus niños.” — Nelson Mandela

En Palestina, la palabra “infancia” se escribe con miedo. No es una metáfora: según UNICEF, más de 13.000 niños y niñas han muerto o resultado heridos en la Franja de Gaza y Cisjordania desde 2008. Solo en el último año, más de 4.000 han perdido la vida en ataques armados del ejército israelí. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA)
calcula que más de la mitad de los 2,3 millones de habitantes de Gaza son menores de edad.

Esto significa que, en un territorio del tamaño aproximado de la ciudad de Valencia, millones de niños y niñas viven cada día un genocidio a cámara lenta. La hambruna y la escasez crónica de agua potable forman parte de su rutina, mientras los cortes de electricidad pueden prolongarse hasta 20 horas diarias. El sistema sanitario, devastado por años de asedio y bombardeos, está destruido o, en el mejor de los casos, completamente colapsado. La educación también es víctima de la violencia: más de 600 escuelas han sido dañadas o destruidas desde 2021. Sin embargo, algunos pequeños aún siguen asistiendo a clases improvisadas en sótanos, mezquitas o tiendas de campaña, con lápices rotos y pizarras desgastadas. Lo hacen porque aprender, incluso en medio del horror, es un acto de resistencia.

Pero lo más devastador no es solo la pérdida física: es la fractura emocional. Psicólogos locales denuncian que el 80 % de los menores presenta síntomas de trauma severo: insomnio, ataques de pánico, pesadillas recurrentes, pérdida del habla. Crecen aprendiendo a reconocer el zumbido de un dron, el impacto de un misil o el retumbar de una explosión antes que a montar en bicicleta o
jugar al escondite. Cada día su infancia se convierte en un ejercicio de supervivencia: aprender a no llorar, a no correr, a no hacer ruido, a convivir con el hambre, con la muerte, entre sombras y miedo. Matar la infancia no solo arrebata vidas: arranca futuros enteros, sueños, risas, posibilidades. Como escribió Gabriela Mistral: “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él.” ¿Qué sociedad queremos construir si destruimos a quienes encarnan nuestra esperanza?

Desde la distancia, nos refugiamos en debates geopolíticos y comunicados diplomáticos, como si las cifras fueran abstractas. Pero detrás de cada número hay un nombre, una historia, una voz que apenas tuvo tiempo de aprender canciones infantiles antes de ser silenciada. Nos deberíamos preguntar con urgencia: ¿Cuántas infancias más estamos dispuestos a permitir que se rompan
antes de reaccionar?

Es cierto: no podemos detener una guerra desde el salón de nuestra casa. Pero sí podemos negarnos a aceptar que ser palestino signifique no tener derecho a una niñez. Podemos exigir que se cumplan las resoluciones de Naciones Unidas, apoyar a las organizaciones que trabajan sobre el terreno, visibilizar el sufrimiento y, sobre todo, no callar. Porque el silencio, en este caso, no es neutral: es cómplice.
Israel y Estados Unidos, convertidos en verdugos de niños y niñas y sordos a los mensajes de humanidad y defensa de los derechos humanos que grita el mundo, deberían, al menos, escuchar a uno de los suyos. Me refiero a quien un día fue su presidente , John F. Kennedy, que advirtió: “Los niños son el recurso más importante del mundo y la mejor esperanza para el futuro.”
No dejemos que esa esperanza muera. No lo podemos permitir.

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Cifras y contexto sobre la infancia en Palestina
 Población infantil: más del 50 % de Gaza y Cisjordania son menores de 18
años.
 Víctimas desde 2008: más de 13.000 niños muertos o heridos (UNICEF).
 Último año: más de 4.000 menores asesinados por ataques israelíes.
 Educación: más de 600 escuelas destruidas o dañadas desde 2021.
 Salud mental: 8 de cada 10 niños presentan síntomas de trauma severo.
 Bloqueo y escasez: cortes eléctricos de hasta 20 horas, agua potable
limitada y hospitales colapsados.
 Duración del conflicto: más de 75 años de ocupación, bloqueos y ofensivas
militares.

“La guerra es siempre una derrota de la humanidad.” — Juan Pablo II

 

 


👉 Cuelgo aquí el enlace de la publicación en diario.es https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/matar-infancia_129_12534586.html

 

estherroig

Periodista, interesada en temas sociales Fundadora y presidenta de la ONGD MENUTS DEL MÓN, www. http://www.menutsdelmon.org/. Gerente del Centre Intercultural , www.http://centreintercultural.menutsdelmon.org/

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