ERIKA

 

 

Erika tiene unos ojos de estrella que brillan en la noche de su mundo sin mama. Alguien engañó a su padre y este acabó en prisión por tráfico de drogas.  El no sabia porque lo  trincaron, el no sabia nada de nada.

Ella, la niña de ojos de estrella quedó a cargo de una madrastra como la de Blancanieves. Pero más pobre, sin poderes, sin pociones mágicas; solo una madrastra alcohólica.

A  Erika la visitaron de España para ver su pobreza. Y ella se quedó sin habla, atónita… con una apatía que helaba la sangre.

.- Te vienes conmigo? le pregunto  la cooperante de una ONGD   y ella digo: No.

Y señaló su casita sucia de barro y charcos, su mamá que no quiere serlo, su hermana que no lo es y su pobreza.

En medio de toda esa cochambre Erika estaba en casa. Y la extranjera marchó con una impotencia que se metía en el estómago hasta llegar al vacío.

Adiós Erika, ojala que la suerte te acompañe

 

 

estherroig

Periodista en continuo aprendizaje. Vivir es una experiencia que necesita ser contada. La comunicación nos hace crecer, acorta distancias y nos enriquece. Con el tiempo he aprendido que la vida se compone de historias, grandes y pequeñas, de palabras, imágenes y contenidos, y de cómo los compartimos. Lo que no se comunica no existe. Hoy escribo historias para comprender la vida, para detenerla en sus matices, porque cada relato es un intento de entendernos y entender el mundo que nos rodea.

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