DELGADAS , SANAS Y FELICES ?

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Me comentaba una amiga argelina que en una asociación benéfica, que dona ropa usada, una voluntaria  le felicito porque “entraba” en una talla 38. “Mira- le dijo- tienes mucha suerte, puedes elegir vestidos preciosos. Solo en esa talla tienes los diseños más bonitos, los más elegantes”

Mi amiga sorprendida no acababa de entender tanto entusiasmo y me preguntó si a las europeas nos hace tan feliz llevar una talla 38 y estar muy delgadas. Su visión de la belleza femenina son el volumen y las curvas y se lamentaba de su aspecto que consideraba enfermizo.  Sus comentarios me recordaron la anécdota que contaba la escritora y feminista Fatema Mernissi y la reflexión  que hace sobre la violencia simbólica en su libro El harén en Occidente”

El caso de Mernissi era al contrario, ella lo cuenta así…”Al entrar en una tienda en EEUU  y ver que no tenían mi talla y recriminarme mi peso viví la desagradable experiencia de comprobar cómo el estereotipo de belleza vigente en el mundo occidental puede herir psicológicamente y humillar a una mujer. Tanto, incluso, como la actitud de la policía pagada por el Estado para imponer el uso del velo, en países con regímenes extremistas como Irán, Afganistán o Arabia Saudí. En aquella tienda- dice-  no solo me sentí repentinamente horrorosa, sino también inútil. Mientras los ayatolás consideran a la mujer según el uso que haga del velo, en Occidente son sus caderas orondas las que la señalan y marginan”.

Pienso que en ambos casos el objetivo es  el mismo, dominar a la mujer, dictar cómo debe vestirse y qué debe de hacer.  En Europa y EEUU, salva contadas excepciones,  una mujer es bella cuando aparenta catorce años y al ser este el icono de belleza, condena a la invisibilidad a la mujer madura. Es cierto que no se ataca directamente la edad, sino que se enmascara como opción estética. Estar, que no ser, vieja y gorda está mal visto o no visto y quién dicta esto? los hombres y determinadas mujeres hegemónicas que han olvidado su condición de féminas.

Creo que nadie debe decidir cómo debemos vestirnos,  qué aspecto es el “correcto “y cuál no. Si la moda es la expresión de una misma deberíamos ser creadoras de moda, estilo y mostrarlo sin complejos.

Mientras la amiga argelina se sorprende de la veneración a la talla 38 otras amigas occidentales se desesperan por no estar delgadas y algunas incluso han llegado a enfermar.

Enero es un mes de dietas y de propósitos. Por qué no proponerse ser una misma y considerarse bella. Quién sino nosotras mismas para decirnos qué somos y cómo queremos expresarnos.

 

estherroig

Periodista, interesada en temas sociales Fundadora y presidenta de la ONGD MENUTS DEL MÓN, www. http://www.menutsdelmon.org/. Gerente del Centre Intercultural , www.http://centreintercultural.menutsdelmon.org/

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