🌊 ANTES QUE MIGRANTES, SON PERSONAS MENORES DE EDAD

La situaci贸n de Ceuta vuelve a recordarnos que la protecci贸n de las personas menores de edad no es una cuesti贸n de ideolog铆a, sino una obligaci贸n jur铆dica, 茅tica y democr谩tica.
Ceuta vuelve a ocupar titulares. Miles de personas han llegado en apenas unos d铆as a la ciudad aut贸noma y, entre ellas, centenares de ni帽os y adolescentes que hoy duermen en las calles, bajo una manta o en cualquier rinc贸n donde el miedo les permita cerrar los ojos unas horas. Algunos han sido ya identificados y trasladados a recursos de acogida. Otros siguen esperando que alguien les
pregunte siquiera c贸mo se llaman.

En medio del ruido pol铆tico, conviene detenerse un instante. Antes que inmigrantes irregulares, antes que cifras o expedientes administrativos, son menores de edad. Y eso, en un Estado de derecho, no es un matiz: es la diferencia entre un problema migratorio y una obligaci贸n jur铆dica.
Espa帽a ha ratificado la Convenci贸n sobre los Derechos del Ni帽o. Nuestra legislaci贸n establece que el inter茅s superior del menor debe prevalecer sobre cualquier otra consideraci贸n. Eso significa que un ni帽o que llega solo a nuestro pa铆s tiene derecho a ser protegido, identificado, atendido sanitariamente, escolarizado cuando corresponda y tutelado mientras se determina cu谩l es la
soluci贸n que mejor garantice su bienestar. No porque haya cruzado una frontera, sino precisamente porque es un ni帽o.

El Gobierno ha anunciado una dotaci贸n extraordinaria de 25 millones de euros聽 para reforzar la atenci贸n a estos menores en Ceuta. La medida llega cuando la capacidad de acogida de la ciudad se encuentra claramente desbordada. El dinero es necesario. Sin recursos no hay profesionales, ni plazas, ni atenci贸n psicol贸gica, ni educaci贸n, ni protecci贸n efectiva. Pero el presupuesto no deber铆a convertirse en el centro del debate. La verdadera pregunta es otra: 驴seremos capaces de garantizar derechos cuando las cifras dejan de ser manejables?

Muchos de estos chicos proceden de familias marcadas por la pobreza, la falta de expectativas o la ausencia de oportunidades. Otros escapan de situaciones familiares complejas o responden a un proyecto migratorio compartido con sus propios padres, que depositan en ellos la esperanza de un futuro distinto. Ning煤n adolescente se juega la vida en el mar por capricho. Detr谩s de cada
traves铆a suele haber una mezcla de necesidad, desesperaci贸n y esperanza.

Despu茅s llega Europa.
Y Europa no siempre sabe qu茅 hacer con ellos.
Los menores no acompa帽ados permanecen durante meses, a veces a帽os, bajo la tutela de las administraciones p煤blicas. Algunos consiguen aprender el idioma, continuar sus estudios, acceder a formaci贸n profesional o incorporarse al mercado laboral cuando alcanzan la mayor铆a de edad. Otros cumplen dieciocho a帽os con un permiso precario, sin red familiar y con enormes dificultades para encontrar vivienda o empleo. El riesgo de exclusi贸n no termina cuando dejan de ser menores. En muchos casos, apenas empieza.

Hablar de estos ni帽os y ni帽as exige tambi茅n desmontar simplificaciones. No todos acabar谩n integr谩ndose con 茅xito. Algunos arrastrar谩n heridas profundas. Otros abandonar谩n los itinerarios educativos. Como ocurre con cualquier colectivo vulnerable, habr谩 trayectorias muy diferentes. Pero reducirlos a una amenaza o a una carga econ贸mica significa ignorar tanto la realidad como la
evidencia.

La protecci贸n de la infancia nunca deber铆a depender del origen, del color de la piel o del lugar donde naci贸 un ni帽o. Ceuta no necesita 煤nicamente recursos extraordinarios. Necesita una
respuesta coordinada entre administraciones, una distribuci贸n solidaria de la acogida y una pol铆tica migratoria que no llegue siempre despu茅s de las crisis.聽 Porque cuando el sistema act煤a 煤nicamente cuando las im谩genes ocupan las portadas, la emergencia deja de ser excepcional para convertirse en rutina.

Quiz谩 dentro de unos meses estos menores habr谩n desaparecido de los informativos. Pero seguir谩n creciendo. Seguir谩n necesitando una escuela, un educador, un m茅dico, un permiso de residencia y alguien que les recuerde que la palabra’ protecci贸n’聽no puede depender del lugar donde uno naci贸.

La forma en que tratamos a estos ni帽os dice mucho menos de ellos que de nosotros.
Y esa es, probablemente, la noticia m谩s importante.

Esther Roig Belloch
Periodista y presidenta ONGD MENUTS DEL M脫N

——————————————————————– adjunto el enlace de la publicaci贸n d e este articulo en el diario.es 👇—————————————————————————-

https://www.eldiario.es/comunitat-valenciana/opinion/migrantes-son-personas-menores-edad_129_13431217.html

estherroig

Periodista en continuo aprendizaje. Vivir es una experiencia que necesita ser contada. La comunicaci贸n nos hace crecer, acorta distancias y nos enriquece. Con el tiempo he aprendido que la vida se compone de historias, grandes y peque帽as, de palabras, im谩genes y contenidos, y de c贸mo los compartimos. Lo que no se comunica no existe. Hoy escribo historias para comprender la vida, para detenerla en sus matices, porque cada relato es un intento de entendernos y entender el mundo que nos rodea.

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