LA CLASE DE ALIF

Alif  acaba de cumplir 13 años y sigue en la escuela. Según la legislación de su país tiene igualdad de derechos con los niños de su clase, pero en la práctica esta sometida al matrimonio precoz y la mutilación genital. Su hermana mayor le ha comentado que en Burkina- Faso la mayoría de las mujeres son tratadas como inferiores a los hombres, con escaso o nulo control sobre decisiones fundamentales como cuándo solicitar asistencia médica o en qué momento y con qué espaciamiento quedarse embarazada.
Alif aún no entiende estas situaciones, pero hoy en la pizarra de su aula la profesora a escrito: las violaciones de derechos humanos conducen a la pobreza y la agravan.Después abierto una carpeta y les ha leído este informe: Más de 2.000 mujeres mueren al año  debido a complicaciones en el embarazo y el parto. Están muriendo mujeres innecesariamente durante el embarazo y el parto porque la discriminación les impide acceder a los servicios de salud sexual y reproductiva, incapacitándolas para tomar decisiones fundamentales sobre su embarazo. Muchas de estas muertes podían haberse evitado fácilmente si  hubieran podido acceder a tiempo a la asistencia médica adecuada.
Luego les ha hecho copiar en el cuaderno “Toda mujer tiene derecho a la vida y a recibir la asistencia médica adecuada, y el gobierno debe redoblar sus esfuerzos para abordar la mortalidad materna prevenible. Las mujeres de Burkina Faso están atrapadas en un círculo vicioso de discriminación en el que es posible que mueran al dar a luz.”

Ante las miradas atonitas de las alumnas la profesora ha explicado que “la pobreza es un factor que contribuye a la mortalidad materna evitable, especialmente en el caso de mujeres sin recursos económicos que viven en zonas rurales y se enfrentan a obstáculos tanto de índole económica como geográfica para acceder a la asistencia médica”. Les a dicho que en 2006, el gobierno burkinés aprobó una política para subvencionar el 80 por ciento de los gastos del parto y prestar el servicio sin ningún coste a las mujeres con menos recursos. Sin embargo, esta política no se ha promocionado bien, lo que ha hecho posible la explotación por parte de personal médico corrupto. Tampoco se han establecido unos criterios para determinar quién puede optar a la asistencia subvencionada, por lo que los gastos siguen actuando como una barrera en el acceso a la asistencia médica.

La desigualdad de acceso a centros de salud adecuados –especialmente en las zonas rurales–, la escasez de suministros médicos y de personal formado y las actitudes negativas o discriminatorias de los trabajadores de la salud también son impedimentos para que las mujeres reciban asistencia.
“La mortalidad materna es una tragedia que priva de esposas, madres, hermanas e hijas a las familias cada año. Mientras no se permita a las mujeres tener el control de su propio cuerpo, seguirán muriendo a miles.”
La profesora les ha invitado a que escriban una carta pidiendo al gobierno que amplíe y mejore el acceso a los servicios de planificación familiar, suprima las barreras económicas para acceder a los servicios de salud materna, garantice una distribución uniforme de los centros de salud y de personal preparado en todo el país, y establezca un mecanismo de rendición de cuentas accesible y bien divulgado para ayudar a combatir la corrupción y la mala administración.
Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo; ocupa el puesto 177 entre los 182 países que figuran en el Informe sobre Desarrollo Humano 2009 del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo.

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estherroig

Periodista, interesada en temas sociales Fundadora y presidenta de la ONGD MENUTS DEL MÓN, www. http://www.menutsdelmon.org/. Gerente del Centre Intercultural , www.http://centreintercultural.menutsdelmon.org/

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